La historia real detrás de cada collar que hacemos — y por qué lleva el nombre de Telma.
Llegamos a los collares de ámbar buscando algo natural, sin químicos, para tratar las pulgas y garrapatas de nuestra perrita — que ya era adulta, y no queríamos exponerla a más tratamientos agresivos de los que ya había tenido en su vida.
No esperábamos demasiado, la verdad. Pero los resultados fueron sorprendentemente positivos: el ámbar cumplió su función, y lo hizo sin una sola gota de químico encima de ella.
Unos años después, Telma falleció. Y en medio de esa despedida, tomamos una decisión: traer estos collares desde Lituania — pero esta vez no solo para ella, sino para compartirlos con otras familias que, como nosotros, buscan una forma más natural de cuidar a sus perros y gatos.
Cada collar que sale de acá lleva un poco de esa historia. No es solo un producto — es la forma que encontramos de seguir cuidando, en su nombre.
Necesitábamos tratar las pulgas y garrapatas de Telma sin recurrir a más químicos, dada su edad.
El ámbar báltico se convirtió en su collar de todos los días — y los resultados nos sorprendieron.
Telma falleció ya grande, después de una vida cuidada como se merecía.
Decidimos traer estos collares desde Lituania en su honor, para que otras familias puedan cuidar así a sus mascotas.
En su honor, este emprendimiento lleva su nombre: Ámbar de Telma.
Ámbar báltico auténtico, certificado pieza por pieza — la misma forma de cuidado que empezó con Telma.
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